| Ética Ministerial | ||
| INTRODUCCIÓN DEFINICIÓN DEL TÉRMINO LA VOCACIÓN DEL MINISTRO LAS OPCIONES MORALES DEL MINISTRO LA VIDA PERSONAL DEL MINISTRO LA CONGREGACIÓN DEL MINISTRO |
Introducción Al estar ya en el siglo XXI, nos tenemos que hacer una pregunta que consideramos importante, “¿Cómo ser un buen ministro?”. Al formular esta pregunta tenemos que considerar la importancia de la ética ministerial. En las profesiones tales como las jurídicas, políticas, ciencia, medicinas, los negocios, la pedagogía y otras áreas de trabajo se rigen por un estricto código de ética. Los que no cumplen con el código asignado de su área podrían perder sus licencias, empleos, ser sancionados e inclusive ser procesado legalmente. Es por esta razón, que los ministros de Dios se deben regir por un código de ética, ya que esto evitaría muchos de los escándalos que ocurren en muchas organizaciones evangélicas. Esto le dará al ministro un guía para actuar correctamente en las áreas de las finanzas, relaciones de los feligreses de su congregación, su familia y muy especialmente con su conducta que forma parte de su testimonio. La comunidad donde se desempeña ese líder o pastor es continuamente observado y evaluado constantemente por el público que le rodea. J.E. Trull y J.E. Carter (2005) señalan en su libro, “Ética Ministerial”, tres descubrimientos importantes con relación a la ética ministerial. Primero: “el ministro cristiano ocupa un papel único entre todas las vocaciones es más exigentes éticamente como el ministro cristiano. Segundo: “la falta de literatura sobre este asunto”. Este a su vez produce un desconocimiento de que código de ética debe seguir, aunque la Biblia es el guía principal para cualquier ministro cristiano. Tercero: que muy pocos seminarios evangélicos incluyen un curso de ética ministerial. Considerando lo anterior, Trull y Carter señalan seis pilares importantes que se deben considerar cuando se esta construyendo un código de ética para ministros cristianos. 1. La mayoría de los ministros quieren ser personas de integridad, personas cuya rienda profesional sostenga los ideales éticos mas elevados. 2. Ser buenos ministros sugiere que el desarrollo de un carácter moral y conducta es un proceso difícil. 3. Aunque el carácter moral básico de los ministros ha sido formado antes de entrar al seminario o principiar el ministerio en una iglesia, cada ministro necesita entrenamiento en ética y formación espiritual. 4. Como la ética puede ser mejorada a través del estudio diligente, hay un arte de hacer ética, uno que también puede aprenderse. Esta debe basarse en 1 Timoteo 3:1-7. 5. La elección moral central que enfrenta el ministro cristiano es la misma que enfrentan todas las personas profesionales. 6. Un código de ética ministerial, si se usa apropiadamente, puede ser benéfico tanto para los ministros como para las iglesias que sirven. Al analizar estos seis pilares presentados por Trull y Carter, es importante notar que todo código de ética ministerial debe basarse en hábitos personales, la toma de decisiones en cuanto a las finanzas, sus relaciones familiares, funciones pastorales, relaciones con los feligreses, actividades comunitarias y otros. En todos estas áreas es muy importante que Jesucristo sea el modelo principal para fijar bases que sean correctas y dirijan al ministro cristiano por la senda recta que pueda evitar el desvió y la destrucción de su testimonio y vida espiritual. I. Definición del Término G.E. Giles (1975) señala que la palabra “ética” procede del griego “ethos”, y la define como costumbres o practicas que son aprobadas por una cultura. Inclusive presenta el término de ética como la ciencia de la moral. En adición, la ética nos muestra normas bajo las cuales el hombre y la sociedad viven. El Diccionario Enciclopédico Básico (1989) define “ética” como parte de la Filosofía que trata de las obligaciones morales del hombre y analiza el problema del bien y del mal. Concluye, señalando que es una ciencia normativa que sirve de base a la Filosofía practica. Al analizar estas dos definiciones podemos concluir que la ética es de suma importancia para el ministro de Dios ya que les ayuda a poner los valores y los deberes en su perspectiva correcta. Coloca al ministro en una mejor posición de evitar cometer errores que podrían perjudicar su ministerio. A base de estos definiciones vemos como es necesario que se pueda establecer un código de ética al ministro ya que esto le ayudará en sus funciones pastorales. Esto le podrá ayudar en su desarrollo ministerial, en su vida moral y crecimiento espiritual. II. La vocación del Ministro El ministro de Dios ejerce varias tareas importantes con relación a su trabajo pastoral. Estas tareas podrían ser las siguientes: predicación, enseñanza, consejo, visitación, administración, promoción, reclutamiento, dirección de la adoración y servicio a la comunidad, (Trull y Carter, 2005). Es por esta razón que el ministro de Dios debe de poseer, entre muchas cosas, un llamado genuino de Dios. Cuando Dios llama una vida para el ministerio, lo capacita en unas áreas espirituales importante para poder ejercer su ministerio de una forma efectiva y con resultado positivos. Sin embargo, estos no significa que el ministro ya estará dotado de ética ministerial. La persona que Dios llama al ministerio tendrá que desarrollar una vida integra, ética, y moral. Las vidas que Dios llama las escoge para llevar un mensaje y llevar a cabo una misión. Dios llamo Abraham para levantar un nuevo pueblo (Gen. 12:1-3) y escogió a Moisés para libertar al pueblo que estaba en cautiverio (Ex. 3:10). Dios llama en este tiempo con el mismo fin, de desarrollar vidas con un mensaje, propósito y misión a llevar a cabo para la gloria de Dios. Es por esta razón que el apóstol Pablo señaló a los corintios lo siguiente…”porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mi si no anunciare el evangelio!” (1Cor. 9:16). Por ende, el ministerio es visto como una vocación, o sea un llamado de Dios. Debido a esta importancia, Pedro escribió en su epístola con relación a la Iglesia de Cristo: “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a nuestro cuidado, sino siendo ejemplo de la grey”, (1Ped. 5:2-3). Podemos notar ante esta cita Bíblica, que el ministro de Dios estará envuelto con una congregación que pertenece a una comunidad en particular. Debido a esto, es importante que el pastor haya sido llamado por Dios al ministerio. Es por esta razón, que el ministro de Dios, debe de cumplir con unas obligaciones éticas importantes que se relacionan con su labor pastoral. Trull y Carter (2005), nos señalan seis (6) obligaciones éticas: 1. Educación – El ministro se preparará para el servicio cristiano haciéndose una educación general amplia, seguida por entrenamiento especializado en teología y ministerio. Los ministros están también comprometidos con un proceso de estado de toda su vida y un crecimiento que los prepare para el servicio continuado, (2Tim. 2:15). 2. Competente – El pastor de la iglesia desarrollará y refinará dones pastorales y habilidades vocacionales, para actuar competentemente en cualquier situación que requiera los servicios del ministro, (Efesios 4:11-12; 1Cor. 12:7). 3. Autonomía – El ministro es llamado a una vida de toma de decisiones responsables que implica potencialmente consecuencias peligrosas. Como un dirigente espiritual, el ministro tomará decisiones y ejercitará autoridad pastoral a la luz del modelo de líder-siervo ejemplificado por Cristo, (Juan 13:1-16). 4. Servicio – La motivación del ministro para el ministerio no será posición social no recompensa monetaria, sino el amor ágape para servir a otros en nombre de Cristo, (1Cor. 13). 5. Dedicación – El ministro “profesa” proporciona a la sociedad algo de gran valor, las “buenas nuevas” de la salvación de Dios y la demostración del amor de Dios a través del ministerio cristiano. Estos valores están dedicado al llamado de Dios, (Rom. 1:11-17). 6. Ética – En relación con la congregación los colegas y la comunidad, así como con la vida personal, el ordenado vivirá bajo la disciplina de una ética que sostiene las normas más altas de la moralidad cristiana, (1Tim. 3:1-7). III. Las opciones Morales del Ministro El ministro de Dios debe de poseer un alto grado de moral. Este concepto lo llevará a tomar decisiones apropiadas y correctas con relación a su familia, dónde vivir, recreación o en cuanto a la preparación de sermones. Escuchar a un joven en cuanto a un problema serio y al compartir su situación le dice al ministro que sea confidencial. Por esta razón, es que el ministro deberá tener un alto grado de moral para poder llevar a cabo lo correcto en cuanto a las decisiones a tomar. El ministro utilizará primero su Biblia como guía en la toma de decisiones, (2Tim. 2:15). En las Sagradas Escrituras encontramos el modelo por excelencia en cuanto a la moralidad se refiere, que es nuestro Señor Jesucristo. En adición, el Espíritu Santo nos ilumina, (Rom. 8:13-14). Por ende, el Espíritu Santo se convierte en nuestro guía moral aquí en la tierra, (Rom. 8:9-14; 1Cor. 6:19-20). Segundo, Jesús nos enseñó otro recurso importante que es la oración. Por medio de la oración nos ayuda a buscar la voluntad del Padre y esto fue el ejemplo que Jesús nos enseñó, (Lucas 6:12; Mat. 26:42; Jun. 17). Otros recursos podrían ser la reflexión moral y la capacidad de analizar situaciones para poder tomar decisiones sabias que generen resultados positivos. Según Trull y Carter (2005), hay tres (3) componentes importantes en la tarea de toma de decisiones, estos son: þ El carácter þ La conducta þ La visión moral o integridad 1. El Carácter – Esta área del ministro es básica para todas las decisiones éticas. El Sermón del Monte, (Mat. 5:7) nos brinda las enseñanzas de Jesús en cuanto a la ética cristiana. Por ejemplo, en Mateo 6:1-8, Jesús condena el mero formalismo religioso encontrado en estos versos. Condenó la hipocresía de los fariseos y escribas, (Mat. 5:20; 6:5). Por ende, toda decisión a tomarse debe estar basada en el principio del amor, ( 1Cor. 13:13) y segundo, en el carácter basado en la moralidad cristiana. Ese carácter debe regirse en la prudencia, justicia, temperancia, moderación, valor, fe, esperanza y amor. 2. La Conducta – El comportamiento de un ministro evangélico toma relevancia en la toma de decisiones. El ministro debe de cuidarse en tres áreas fundamentales que son: el sexo, el dinero, y el poder. Estas tres fuentes de tentación han sido la caída de muchos ministros evangélicos que se han descuidado en sus funciones ministeriales. Esto ha atraído grandes escándalos en la comunidad y a la congregación donde esta localizada. Especialmente cuando la congregación ha depositado su confianza en el pastor. Es por esta razón, que los valores de un ministro de Dios, que forma parte de ese carácter, lo encaminara a ejercer sus funciones con rectitud y temor a Dios. Por ejemplo, Jesucristo baso su ética en un área importantísima que fue el amor. “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el grande y el primer mandamiento. Y el segundo es semejante a él: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, (Mat. 22:37-39). Vemos en estos versos un amor vertical y un amor horizontal. Esto debe de formar parte integral de un ministro cristiano. Inclusive, Dios espera que su pueblo ame como él amó, (Oseas 11:1-4).
El carácter del ministro de Dios debe estar sujeto a un carácter ético que se desarrolló con el ministro desde el momento que entró en una nueva relación con Dios. Esto está basado en el aspecto moral encontrado en Éxodo 20:1-17; la Regla de Oro, (Mat. 7:12), y el no vengarse, (Mat. 5:38-39). Finalmente, toda decisión tomada por el ministro debe estar basada en las consecuencias o resultados de dicha decisión. Toda decisión debe estar basada en la verdad y en el fundamento Bíblico que resulta en algo beneficioso. Por esta razón, Trull y Carter (2005), señalan que el ministro tiene deberes morales que bebe seguir, normas pertinentes a las que debe prestar atención y consecuencias sociales que debe considerar. Esto le ayudará para actuar con sabiduría y que su carácter sea uno ejemplar. 3. La Integridad: Este término resume la ética de un ministro cristiano. Esta palabra hebrea es “tom” o “tummah” que significa “completo, sano, ileso, perfección”. Hay personajes Bíblicos que son vistos como íntegros: David, (Sal. 7:8), Salomón, (1Reyes 9:4) y Job, (Job 2:9). Aunque estos hombres no eran perfectos, su integridad era un ejemplo para los ministros en el área de integridad y madurez, a pesar de que algunos fallaron moralmente. El Apóstol Pablo, le enseñó a Timoteo la importancia de ser hallado irreprochable en su carácter, relación familiar y sus compromisos espirituales, (1Tim. 3:1-7). Esto se logra si andamos como Jesús anduvo en la tierra, (1Jn. 2:6). El ministro desarrolla su integridad cuando integra cabalmente la vida y enseñanza de Jesucristo. IV. La Vida Personal del Ministro A. En relación consigo mismo 1. Autoestima: El ministro cristiano debe poseer una autoestima adecuada y autoconcepto positivo para poder ser un ministro efectivo y saludable. Siempre tomando en consideración de no tener un alto concepto de sí mismo que el que debe tener ya que esto afectaría su ministerio, (Rom. 12:3). 2. Salud: el ministro de Dios debe de cuidar su salud física en todo momento. “El perder su salud significa perder un ministerio”, Trull y Carter (2005). Una manera de tener una salud adecuada se logra a través de la nutrición, el descanso, el ejercicio y la recreación. Tomar día de descanso a la semana y unas vacaciones al año, son elemento que contribuyen al bienestar de la vida de un ministro. 3. Crecimiento Espiritual: El pastor debe de estar en un continuo crecimiento espiritual a través de la oración, ayuno, lectura Bíblica y estudio de la misma para poder estar preparado para toda buena obra, (1Cor. 9:24-27). B. En relación con la familia 1. La Vida Familiar del Ministro: La familia del pastor debe ocupar un lugar prominente en la vida del ministro. Las Cartas Pastorales enseñan sobre este aspecto importante, (1Tim. 3:1-11; Tito 1:6-9), y da énfasis al buen testimonio de la misma. El pastor debe dedicar tiempo a su esposa e hijos para evitar problemas en el futuro y de esta manera evitar el divorcio en la familia del ministro. Una relación fuerte y estable entre el esposo-esposa redundará en un ministerio efectivo y será un modelo para otros. El ministro deberá dedicar el tiempo adecuado para una vida hogareña saludable y estable. Debe de dedicarle un tiempo adecuado y debe de ser como si fuera una cita que no se puede alterar. En adición, debe de existir un compromiso para tener un éxito familiar. Esto fortificará y edificará la solidaridad familiar. C. En relación con las finanzas 1. El Manejo del Dinero: Es de suma importancia que los ministros de Dios paguen sus cuentas a tiempo. “Jóvenes, paguen sus cuentas”, advertía el profesor en otros tiempos. En otras ocasiones se les advertía a instituciones financieras a no aprobar préstamos a predicadores. Debido a este asunto, el ministro debe aprender a manejar un presupuesto y balancear los gastos para no caer en morosidad. En adición, debe escudriñar principios esenciales de la mayordomía cristiana. El diezmo esencial y es una norma Bíblica que el ministro debe practicar, (Mal. 3:10). Además, debe manejar sus deudas con prudencia como lo establece Romanos 13:8. Finalmente, debe establecer un plan de ahorros, pagar su Seguro Social o plan de retiro, no consumir lo que no tiene, y de esta manera tendrá una administración sana del dinero. Otra área que el ministro debe de cuidarse es con el crédito. Las tarjetas de crédito pueden ahogar las finanzas de una familia pastoral. Esto podría tener consecuencias negativas y momentos de gran necesidad. Es por esta razón, que el ministro debe manejar su sueldo con sabiduría. La mayordomía es el principio que debe practicar todo pastor y por ende, enseñar a la congregación que está a su cargo. El mensaje que predica debe ir de la mano con lo que practica. D. En relación con la sexualidad 1. Incidencia: “La mayoría de los ministros cristianos son personas íntegras que se comportan éticamente con relación a asuntos sexuales”, (Trull y Carter, 2005). Algunos estudios reflejan las siguientes estadísticas con relación a una mala conducta sexual: a. Coalición de Wisconsin sobre Mala Conducta Sexual: 1. Once porciento (11%) de los violadores son ministros 2. Ochenta y nueve porciento (89%) de las víctimas eran mujeres, (Trull y Cartes, 2005). Trull y Carter presentan cinco formas específicas de lo que podría considerarse fechorías sexuales según Rediger. Estas son: a. Acto sexual con personas fuera del pacto matrimonial. Esto incluye violación, “consentimiento adulto”, niños y personas incapacitadas. b. Toque físico no deseado o inapropiado, fuera del pacto matrimonial. c. Exhibición física sensual del cuerpo o excitación. d. El uso de pornografía, individualmente o con otros, en formas que intenten estimular fantasías eróticas de conducta sexual inadecuada. e. Contacto verbal y visual son otra persona que implique o demande respuesta sexual inapropiada.
2. Causas: Algunas causas que podrías llevar a un pastor o líder a cometer una actividad sexual ilícita; podrían ser las siguientes: a. hombre de edad media b. desilusión con su llamado c. descuido espiritual (falta de una vida devocional) d. descuido con su matrimonio e. el poder de atracción sexual f. el poder del vínculo emocional g. orgullo h. resistencia a la responsabilidad i. enojo j. la presión por el éxito k. la urgencia de lograr metas l. trabajo, trabajo, trabajo (Trull y Carter, 2005)
3. Consecuencias: El que un pastor o líder incurra en un acto ilícito, lo llevará a la pérdida de su autoestima, posición, respeto en la comunidad, sus hijos, seguridad económica y su esposa. 4. Prevención: El evangelista Billy Graham, señaló algunos puntos que le ayudaron a siempre mantener su testimonio limpio y así evitar algo que lo pudiera comprometer. Élpresentó algunos consejos valiosos que le ayudaron a través de su ministerio. Estos son: a. Nunca viajar solo en un automóvil con una mujer. b. Nunca comió ni viajó solo con su secretaria. c. La puerta de su oficina siempre estuvo abierta cuando él dictaba alguna carta importante. En adición, las siguientes precauciones se podrían también considerarse, son: d. Nunca esté solo con una persona del sexo opuesto (especialmente en consejería). e. Sea cuidadoso al estar en lugares dudosos (siempre esté con su esposa o algún miembro o diácono de la iglesia). f. Esté siempre alerta al riesgo del vínculo emocional. g. Evite estar en un lugar o posición donde se podría comprometer moralmente, (Trull y Carter, 2005). Recordando siempre que el apóstol Pablo citó: “Apartaos de toda apariencia de mal”, (1Tes. 5:22). V. La Congregación del Ministro A. Liderazgo ministerial: Autoridad y poder 1. Modelos para el ministerio a. El modelo de un jefe ejecutivo: En este modelo el pastor es visto como un gerente de empresa y como un jefe espiritual. b. El modelo de dictador político: Este modelo presenta al pastor como un individuo autoritario. Son personas de autoridad que hablan a la congregación y expresan sus ideas en términos de la voluntad de Dios o la revelación de Dios y ellos esperan que la iglesia lleva a cabo sus órdenes. c. El modelo del asalariado: Este modelo presenta a un pastor pasivo y simplemente hace lo que la congregación le dicta y van a donde se les indica. No presenta un ministerio de liderazgo y no hay dirección en su ministerio. d. El modelo de siervo: Este modelo fue el que nos dejó nuestro Señor Jesucristo. Vemos a un Jesús que dijo: “El Hijo de Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”, (Mat. 20:28). En adición, presentó su servicio cuando toma la forma de un siervo y tomó la toalla y lavó los pies a sus discípulos, dando un cátedra de cómo servir a otros (Jn. 13:1-17). El apóstol Pablo, también habló de Jesús, cuando escribió en su carta a los Filipenses, de que el tomó la forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres, (Fil 2:7). Para el ministro de hoy, consideramos que este es el modelo a seguir. 2. Autoridad en el ministerio: La autoridad de un ministro de Dios se regirá conforme al modelo que ha escogido. La autoridad de un pastor se deriva de la siguiente cita: “Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, porque ellos velan por nuestras almas como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría y sin quejarse, pues esto no sería provechoso”, (Heb. 13:17). Trull y Carter, señalaban que Hobbs argumenta que la autoridad de un pastor se gana, no se confiere. Es por esta razón, que Jesús es el modelo-siervo por excelencia. Su mensaje era uno convincente y la misma gente que lo escuchaban decían que Él enseñaba con autoridad, (Mat. 7:28-29). 3. El uso del poder: El ministro de Dios debe utilizar el poder que le ha sido otorgado para llevar a un pueblo a la unidad, sanar heridas, ayudar a que la gente trabaje en unidad y no a una lucha de poderes internos. De esta manera la iglesia trabajará para un fin común; alcanzar las vidas perdidas para el reino de cielos. 4. Deberes ministeriales: Funciones y responsabilidades a. Predicación: Unas de las funciones de un pastor hacia su congregación es la preparación del mensaje que ha de predicarse a la iglesia que por la gracia de Dios pastorea. El ministro debe de cuidarse en preparar la predicación con una interpretación fiel del texto. Trull y Carter, mencionan a J. Clarc Hensley y D. P. Brooks, que comparten unos principios hermenéuticos que el ministro debe seguir en la preparación de un sermón, estos son: 1. Determinar el significado exacto del texto 2. La forma literaria que usó el escritor 3. El contexto 4. El marco histórico y cultural 5. El significado a la luz de Cristo 6. Lo que el pasaje significa ahora Otro aspecto que un ministro de Dios debe evitar a toda costa, es el plagio. Tomar un pensamiento o escrito de otro como nuestro es deshonesto y no se debe practicar. “Muchos predicadores son culpable de plagio. De este pecado ministerial, Polan B. Harmon advirtió: “Tomar el mensaje de otro para darlo como propio, se conoce como plagio. Todos los ministros lo condenan y todos lo definen en forma diferente. Sin embargo, el ministro honesto sabrá cuándo toma lo que es en realidad el trabajo de otro”, (Trull y Carter, 2005). Raymond H. Barley, señala cinco aspectos importantes que él pudo identificar como “falsos sermonarios”, estos son: 1. Una pobre preparación y una exégesis defectuosa 2. Generalidades resplandecientes 3. Lenguaje cargado e insultos 4. Manipulación emocional 5. Falsedades y verdades parciales b. Enseñar: El ministro cristiano debe de dar prioridad a una parte esencial de su preparación como lo es la enseñanza a la congregación. La enseñanza debe llevar al pueblo de Dios a la reflexión, pensar en el texto Bíblico, deseos de investigar más y de cuestionar (preguntas constructivas y no lo que ya sabe) sin temor de ser ridiculizado. c. Administración: El pastor debe de administrar los bienes con toda rectitud y integridad. El éxito de una sana administración se logrará en el grado de confianza que la iglesia y el pastor se tengan mutuamente. Si se logra una confianza plena, los servicios a llevarse a cabo serán más efectivos y con mejores resultados. Para que esto se logre, el pastor deberá asumir una administración de supervisión total. Dentro de esta supervisión se deberá administrar los fondos de la iglesia con todo el amor cristiano y temor de Dios. Por esta razón “la apertura en los asuntos financieros crea confianza en la iglesia y en la integridad de los ministros”, (Trull y Carter, 2005). d. Consegería: Ver manual de la primera fase: Manual de Consejería Pastoral Efectiva). e. Visitación: Parte de la responsabilidad de un pastor es la visitación de hogares. El contacto personal es de suma importancia y visto como algo esencial para el crecimiento de una congregación. Se debe de ser cortés y agradable en la visita y no debe se muy extensa. Cumplir con el propósito a lo cual fue visitado y finalizar la visita con una oración. El ministro deberá efectuar sus visitas con su esposa o con algún diácono o miembro de la congregación, especialmente si es una persona del sexo opuesto. Así evitará rumores o señalamientos que podrían manchar la reputación de un pastor. f. Deberes básicos: La celebración de bodas y los funerales son responsabilidades ministeriales básicas que incluyen aspectos éticos. Esto ayudará a crear una unidad y fortalecer relaciones entre pastor el y la iglesia que por la gracia pastorea Conclusión: La ética ministerial debe de ser practicada por todo pastor llamado por Dios. Estos consejos son para el beneficio y el crecimiento de la obra de Dios. Un ministerio estable y fuerte, llevará a una congregación a la búsqueda de las almas perdidas y a un ministro a preparar a ese pueblo para el cielo. ¡Sigamos estos consejos y adelante en el Señor! Dios les bendiga.
R E F E R E N C I A S :
Diccionario Enciclopédico Básico (1989). Valencia, España: Editorial Alfredo Ortells.
Giles, J. E. (1975). Bases Bíblicas de la Ética (4ta ed.). Casa Bautista de Publicaciones.
Trull, J. E. & Carter, J. E. (2005). Ética Ministerial: Sea un buen ministro de un mundo que no es tan bueno (6ta ed.) Colombia: Casa Bautista de Publicaciones.
Preparado por: Rev. Albert Rivera Revisado por: Hna. Anneris Albizu Mecanografiado por: Hna. Celiann Lugo
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